Ni Egipto ni México: este pueblo de Zaragoza guarda auténticas momias del siglo XVIII
Cuando se habla de momias, la imaginación suele viajar al antiguo Egipto o a las misteriosas regiones de México. Sin embargo, en la provincia de Zaragoza existe un pequeño municipio que guarda un tesoro antropológico de primer nivel. A unos 45 minutos de Zaragoza, en plena Ribera Baja del Ebro, se encuentra Quinto, una localidad de apenas 2.000 habitantes que esconde algo extraordinario: el primer museo de momias de España y uno de los conjuntos de cuerpos momificados naturalmente mejor conservados de toda Europa.
El hallazgo no ocurrió en una pirámide ni en una tumba monumental, sino bajo el suelo de una antigua iglesia fortaleza. La iglesia de la Asunción, conocida popularmente como El Piquete, se alza sobre el cerro de la Corona, dominando el casco urbano y el paisaje de la Ribera Baja del Ebro. Este edificio, levantado entre los siglos XV y XVI, combina elementos del gótico tardío con la tradición mudéjar aragonesa. Su aspecto externo recuerda más a una fortaleza militar que a un templo religioso, porque su posición elevada la convirtió durante siglos en un enclave estratégico de defensa, especialmente durante la Guerra Civil y la Batalla de Belchite.
Un descubrimiento fortuito bajo el pavimento
En 2011, las obras de mantenimiento del pavimento de la antigua iglesia de la Asunción sacaron a la luz algo que nadie esperaba. Los operarios encontraron cientos de enterramientos bajo el suelo del templo. Aquello que parecía un hallazgo aislado se convirtió en uno de los yacimientos funerarios más sorprendentes del panorama nacional: los arqueólogos llegaron a documentar más de un millar de sepulturas, correspondientes a diferentes épocas históricas.
Entre todas aquellas tumbas, quince cuerpos llamaron especialmente la atención. No habían sido embalsamados ni habían recibido ningún tratamiento artificial de conservación, pero su estado era asombroso: todavía conservaban el cabello, la piel, las uñas e incluso las prendas de vestir. Las especiales condiciones ambientales del edificio, con su temperatura estable y su nivel de humedad, provocaron una momificación natural perfecta que permitió que estos cuerpos llegaran intactos hasta nuestros días.
No estaban embalsamados ni tratados con productos químicos: fue el propio entorno del templo el que conservó sus cuerpos durante más de dos siglos.
Junto a los restos humanos aparecieron también zapatos, rosarios, tejidos y otros objetos cotidianos. Estos elementos, aparentemente sencillos, han resultado fundamentales para conocer cómo vivían y cómo eran enterrados los habitantes de Quinto a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. La ropa y los objetos personales ofrecen un retrato íntimo de la sociedad aragonesa de esa época.
Un museo pionero en España
Tras el descubrimiento, el Ayuntamiento de Quinto, con el apoyo de la Diputación de Zaragoza, impulsó un ambicioso proyecto para poner en valor el hallazgo. Un equipo de arqueólogos, antropólogos, restauradores y conservadores trabajó durante años para crear un espacio museístico dentro de la propia iglesia, respetando el lugar original donde aparecieron los cuerpos.
Así nació el Museo de la Momia de Quinto, el primer museo de España dedicado exclusivamente a las momias humanas. La visita, que solo puede realizarse mediante un recorrido guiado de una hora y media de duración, permite entender todo el proceso: desde la evolución histórica del edificio hasta las excavaciones arqueológicas, pasando por las labores de restauración y las investigaciones que todavía siguen abiertas.
El museo no busca únicamente mostrar cuerpos momificados, sino explicar quiénes fueron estas personas, cómo vivían, qué ropa usaban y qué objetos llevaban consigo. También quiere acercar al visitante una antigua práctica funeraria muy habitual hasta comienzos del siglo XIX: el enterramiento de los cuerpos en el interior de las iglesias.
Entre los aspectos más interesantes de la visita guiada se encuentran:
- La explicación detallada de las excavaciones arqueológicas realizadas bajo el suelo de la iglesia.
- El contexto histórico de la iglesia fortaleza de la Asunción y su papel durante la Guerra Civil.
- El proceso de conservación y estudio de los quince cuerpos momificados naturalmente.
- La exhibición de objetos cotidianos aparecidos junto a los restos, como calzado, rosarios y telas.
- El impacto internacional del hallazgo y las líneas de investigación actuales.
Para quienes deseen profundizar en estas cuestiones, existen publicaciones especializadas en arqueología funeraria que ayudan a comprender la importancia de este tipo de descubrimientos. También resultan muy útiles los libros sobre la historia de Aragón, que sitúan el hallazgo dentro del contexto social y cultural de la región.
Contenido original en https://www.vozpopuli.com/viajes/ni-egipto-ni-mexico-este-pueblo-de-zaragoza-alberga-un-museo-con-momias-reales-del-siglo-xviii.html
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