Momias de 7.000 años revelan un linaje humano desconocido: el ADN no coincide con nada conocido

📅 09/06/2026

En lo más profundo del desierto del Sahara, donde la arena y el silencio dominan el paisaje, los arqueólogos han desenterrado un secreto que desafía nuestra comprensión de la evolución humana. Dos cuerpos momificados, preservados de forma natural durante milenios, han proporcionado muestras de ADN que no encajan con ningún linaje humano catalogado por la ciencia. Este hallazgo no solo replantea las rutas migratorias de nuestros antepasados, sino que sugiere que, en algún momento del pasado, otras formas humanas caminaron junto a nosotros y desaparecieron sin dejar rastro, salvo en los genes de estos restos excepcionales.

El descubrimiento en la cueva de Takarkori

Un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en colaboración con arqueólogos libios, localizó los restos en una cueva remota del sureste de Libia, conocida como Takarkori. Allí, en condiciones de sequedad extrema, encontraron los cuerpos momificados de dos mujeres que vivieron hace aproximadamente 7.000 años. Lo que parecía un hallazgo arqueológico habitual se convirtió en una revolución científica cuando el análisis genético reveló una secuencia de ADN que no pertenecía a ninguna población humana moderna ni a ningún homínido conocido hasta la fecha.

Según los expertos, esta rama genética se separó del árbol evolutivo del Homo sapiens hace unos 50.000 años. Coincidió en el tiempo con la expansión de nuestra especie, pero evolucionó de forma completamente aislada en el corazón del Sahara. Durante el Período Húmedo Africano, que duró aproximadamente entre 14.500 y 5.000 años atrás, la región era un vergel de lagos, ríos y vegetación exuberante. Aquellas condiciones permitieron que comunidades humanas florecieran en zonas que hoy son inhabitables. Las dos mujeres de Takarkori pertenecían a una de esas poblaciones, una rama hermana del Homo sapiens que, sin embargo, nunca logró expandirse ni dejar descendencia directa.

Aislamiento genético y barrera sahariana

Uno de los aspectos más desconcertantes del estudio es que el ADN de estas momias no muestra vínculos significativos con las poblaciones subsaharianas vecinas de la misma época. Esto sugiere que, lejos de actuar como un corredor de tránsito, el Sahara funcionó como una barrera natural que mantuvo aisladas a ciertas comunidades. El aislamiento geográfico prolongado habría propiciado la evolución de rasgos genéticos exclusivos, creando una población diferenciada que siguió su propio camino evolutivo, paralelo pero independiente del nuestro.

Un rastro mínimo de ADN neandertal

Otro dato que ha llamado la atención de los científicos es la presencia de una cantidad ínfima de ADN neandertal en las muestras. Mientras que las poblaciones humanas fuera de África suelen portar entre un 1% y un 2% de herencia neandertal, en estas momias la proporción era diez veces menor. Esto indica que, aunque hubo algún contacto remoto con grupos externos, la interacción fue muy limitada y probablemente anterior al aislamiento total de la comunidad de Takarkori. Los investigadores creen que ese contacto se produjo en algún momento antes de que el grupo quedara atrapado en su refugio sahariano, y que luego permaneció genéticamente cerrado durante milenios.

Un legado genético diluido

A pesar de que esta misteriosa rama humana se extinguió como población independiente, fragmentos de su linaje han pervivido hasta nuestros días. El estudio genómico identificó restos de este ADN antiguo mezclado en el acervo de algunas poblaciones actuales del norte de África. No se trata de una transmisión pura ni mayoritaria, sino de pequeños vestigios heredados a través de contactos esporádicos ocurridos después del colapso de aquella comunidad. Como explica David Caramelli, uno de los autores principales del trabajo publicado en la revista Nature, este descubrimiento subraya cuánto nos queda por conocer sobre los caminos que ha seguido la humanidad.

“Cada vez que logramos extraer ADN de restos antiguos, abrimos una ventana a un pasado que creíamos perdido. A menudo encontramos más preguntas que respuestas”, señala Caramelli.

La investigación también refuerza la idea de que el Sahara no fue solo un paisaje cambiante, sino un escenario donde distintas ramas humanas coexistieron, se aislaron y, finalmente, se desvanecieron. Para quienes deseen profundizar en el tema, existen excelentes recursos sobre genética humana y evolución que explican cómo los análisis de ADN antiguo están reescribiendo la historia de nuestra especie.

Momias de 7.000 años revelan un linaje humano desconocido: el ADN no coincide con nada conocido

Contenido original en https://es.gizmodo.com/desentierran-2-momias-milenarias-adn-extraido-sorprende-al-no-ser-linaje-humano-2000159225

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