El Cerro de La Muela revela la brutalidad de la conquista romana de Iliturgi
Las investigaciones arqueológicas realizadas en el yacimiento del Cerro de La Muela, ubicado en el municipio jiennense de Mengíbar, han confirmado la veracidad de los relatos romanos sobre el asedio a la ciudad íbera de Iliturgi. Este episodio, considerado uno de los más cruentos de la Segunda Guerra Púnica (218–206 a.C.), fue ejecutado por orden de Publio Cornelio Escipión Africano, quien no buscaba someter la plaza, sino borrar su existencia por completo. Según las crónicas, el asedio culminó en el año 206 a.C. con una masacre que no discriminó entre combatientes y civiles.
Las razones del odio de Escipión
La animadversión de Escipión contra esta próspera ciudad íbera tuvo dos motivos principales. En primer lugar, Iliturgi rompió el pacto de alianza que mantenía con Roma para pasarse al bando cartaginés, llegando incluso a asesinar a los soldados romanos que buscaron refugio tras sus murallas. En segundo lugar, y de forma más íntima, el padre y el tío de Escipión —Publio y Gneo Escipión— habían sido derrotados y muertos por los cartagineses en Hispania en el 211 a.C. Cuando Escipión asumió el mando de las legiones en la península, lo hizo con un profundo deseo de venganza que marcó sus decisiones estratégicas.
«Los pueblos íberos entendían sus pactos con personas concretas, no con el concepto abstracto de Roma. Cuando Publio y Gneo murieron, esos acuerdos quedaron automáticamente sin valor. Por tanto, no se puede hablar de traición al Estado romano para justificar una masacre», señalan los investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica.
Un asedio sin piedad
Bajo la excusa de castigar una traición, las tropas comandadas por Escipión cercaron el oppidum por todos los flancos. Utilizaron escaleras de asalto y maquinaria de artillería pesada, como ballestas y catapultas. Cuando las legiones dudaban ante la resistencia de las murallas, Escipión arengó a sus hombres diciendo que él mismo escalaría los muros, lo que provocó tal vergüenza y coraje entre los soldados que finalmente lograron romper las defensas. Una vez dentro, hombres, mujeres y niños fueron degollados sin contemplaciones. Los romanos, cegados por la venganza, ni siquiera se detuvieron a saquear; en su lugar, incendiaron por completo el oppidum y sus murallas.
Huellas arqueológicas que hablan
Las excavaciones dirigidas por Juan Pedro Bellón y Carmen Rueda han permitido detectar con nitidez las marcas del fuego que arrasó la manzana de casas sobre la que trabajan actualmente. «Se ven perfectamente las huellas o depósitos estratigráficos del incendio y cómo los bloques de adobe y tapial están caídos al ser tirados deliberadamente», explica Bellón. Entre los hallazgos destacan:
- Proyectiles utilizados durante el asedio, incluyendo piedras de catapulta y dardos de ballesta.
- Escorpiones romanos, piezas de artillería ligera de alta precisión.
- Jabalinas de Numidia, que evidencian la presencia de tropas auxiliares cartaginesas.
- Monedas cartaginesas y restos de utensilios de uso cotidiano íberos.
Este verano, el equipo avanza en el estudio del ataque dentro del oppidum como parte de la tesis sobre el urbanismo de esta ciudad íbera amurallada, a cargo de María José Cabrera, en colaboración con la Universidad de Oxford.
El Arco de Augusto: un hito en la Vía Augusta
En 2018, las mismas excavaciones sacaron a la luz el Arco de Augusto, un monumento romano del siglo I a.C. de gran relevancia histórica. Este arco marcaba el kilómetro cero (caput viae) de la Vía Augusta, la calzada que atravesaba Hispania de norte a sur, y señalaba la frontera exacta entre las antiguas provincias romanas de la Bética y la Tarraconense.
Para quienes deseen profundizar en este fascinante período de la historia, recomendamos consultar obras como Segunda Guerra Púnica en Hispania o Escipión Africano: biografía, que ofrecen una visión detallada de los acontecimientos.
Un proyecto de Parque Arqueológico
El Ayuntamiento de Mengíbar ha planteado la construcción de un Parque Arqueológico que ponga en valor toda la riqueza patrimonial descubierta en la zona. La iniciativa pretende aunar el Arco de Augusto, el tramo de la muralla conservado y las manzanas de casas que formaban el oppidum de Iliturgi. La idea es conectar ambas áreas mediante una vía verde que permita a los visitantes recorrer el cerro mientras disfrutan del paisaje de olivares y la vista panorámica del valle del Guadalbullón. Este enclave guarda uno de los episodios más sonados de la Segunda Guerra Púnica y ahora aspira a convertirse en un referente del turismo cultural en Jaén.
Para los interesados en la arqueología y el patrimonio, existen guías prácticas como Arqueología romana en Hispania o Vía Augusta: guía de viaje que complementan la visita.
Oportunidad para formar parte de la historia
Desde 2014, el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica, en colaboración con el Ayuntamiento de Mengíbar, desarrolla campañas de excavación abiertas a voluntarios. Este año, sin embargo, solo se han inscrito diez personas, una cifra que Bellón atribuye a las altas temperaturas estivales. Aun así, anima a los interesados a estar atentos para la próxima campaña, prevista para el año que viene. «Estará diseñada para ser muy potente, con un número importante de operarios y con material adecuado para profundizar en las excavaciones», adelanta el investigador.
Contenido original en https://www.abc.es/espana/andalucia/jaen/arqueologia-confirma-masacre-lliturgi-20260705123830-nts.html
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